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¿cómo cultivar primulas?

Las prímulas pertenecen al grupo de las anuales para frío y despliegan una enorme belleza en los jardines que no están demasiado expuestos a heladas desde el principio del otoño casi hasta fines de la primavera.

El secreto es no dejarlas sufrir condiciones extremas: ni demasiado frío (no tanto expresado como bajas temperaturas, a las que se someten con gusto, sino como heladas fuertes que sí deterioran su aspecto y detienen la floración) ni demasiado calor en condiciones de sol pleno, porque no lo resisten, quemándose inmediatamente las hojas y las flores.

Cultivo de primulas

El ambiente ideal sería una situación de semisombra, con suelo muy suelto y algo ácido (conviene agregar turba cuando se prepara el cantero o las macetas). Crecen bien en sotobosque, al pie de los árboles, en balcones que miren al sur que sean luminosos y no reciban viento excesivo (balcones protegidos con vidrio o que no superen el piso tercero) o que miren al este en condición semiprotegida. Pueden sobrevivir a pleno sol pero sólo en otoño e invierno. Cuando las temperaturas sean elevadas morirán rápidamente, especialmente si les falta riego. El suelo deberá estar siempre húmedo y conviene regarlas por abajo, sin mojar las hojas ni las flores. En la prefloración (formación de las varas con pimpollos) y en la floración plena conviene fertilizarlas con un abono líquido balanceado similar al que se utiliza para plantas de interior, cada dos semanas y mezclado con el agua de riego.

Nuestros viveros nos ofrecen prímulas en flor desde el mes de abril y hasta el mes de septiembre. Al comprarlas, habrá que considerar que si están en flor difícilmente desarrollen mucho más en hojas. En cambio, si se adquieren sin flor, al trasplantarlas a un mayor volumen de sustrato desarrollarán más raíces, más hojas y, en consecuencia, darán mayor floración. Las razones para comprarlas con flor suelen ser dos: por un lado, como usuarios, nos gusta comprobar personalmente que la planta que adquirimos "puede" florecer; por otro, existe una razón paisajística cuando queremos armar canteros o macetas monocromáticas, donde todos sus componentes se ajusten exactamente a los colores de un diseño previo. En el primer caso, sería bueno aprender a reconocer una buena planta de flor por sus características vegetativas (estado general, tamaño y color de las hojas, etc.) y comprender que cualquier planta de flor con aspecto lozano "puede" y "debe" florecer, porque ese es su comportamiento natural. En el segundo caso, admitiremos que la razón tiene más peso aunque no en el caso de Primula obconica y Primula malacoides, en las que los colores de las flores suelen estar engamados en los tonos de lila, violeta, rosa, blanco y azul claro, de manera que pueden armarse manchas florales casi monocromáticas utilizando plantas con pequeñas diferencias en el tinte de sus flores.

Las especies

  • Primula obconica, de flores grandes (1,5 a 2,5cm de diámetro) en racimos globosos verticilados densos, en color blanco, rosa, fucsia, lila, morado y azul claro.
  • Primula malacoides , con flores de 1 a 1,5cm de diámetro muy abundantes sobre racimos verticilados menos densos que el anterior y algo más planos, en iguales tonalidades que obconica y con pequeño centro amarillo.
  • Primula x polyantha (primaveras) con flores grandes (2,5 a 3,5cm de diámetro) sobre verticilos planos y multicolores (blanco, amarillo, azul, rojo, rosado, naranja, en todos los casos con el centro amarillo).

En los tres casos, las plantas tienen forma de roseta de hojas: alargadas en polyantha, redondeadas en malacoides y grandes y ovales en obconica, siempre pubescentes. Primula obconica es la de mayor pilosidad sobre las hojas. Se la suele llamar "prímula venenosa" porque los pelitos causan, en algunas personas, una urticaria bastante molesta en brazos y manos, sobre todo cuando las plantas están mojadas.

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