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Restauración de muebles dañados

El primer paso que debe darse para la restauración de un mueble de madera dañada, es el del lijado. Si la madera es madera sin tratar, el lijado del mueble debe ser completo, con el objeto de que no sólo tome un mejor aspecto, sino que logra una mayor adhesión del tinte.

Luego, se debe igualar la superficie, utilizando lana de acero, preferiblemente de grano medio, para quitar las impurezas y las irregularidades que hayan sobrevivido al primer lijado. Por último, el lijado queda finalizado con la limpieza de todo el polvo resultante tras la lijada.

Teñido de la madera

El segundo paso es el del teñido de la madera. El tinte debe mezclarse con agua, aproximadamente en un 50 por ciento, y agitar fuertemente. Así, la solución está pronta. Con una brocha grande, se aplica la solución sobre toda la superficie, haciéndolo por todo el largo de la madera, en el sentido de las vetas de la misma.

Después, se debe pasar por las zonas donde se aplicó la solución, un algodón seco y limpio. Con esto se evita un color saturado. Un apunte: la cantidad de manos de brocha determinará una mayor intensidad de color, puesto que si se busca un color más claro, debe pasarse una sola.

Dejar secar por dos días. Posteriormente se vuelve a lijar y a proceder a limpiar el polvo restante.

Tapaporos y barnizado

El paso siguiente es el de la aplicación del tapaporos. El fin del tapaporos es la impermeabilización y la protección de la madera de hongos y parásitos. El tapaporos se debe mezclar con disolvente universal, en un 50 por ciento. Con una brocha ancha, aplicar sobre toda la superficie y dejar secar por tres horas. Volver a lijar y limpiar el polvo.

Por último, es hora del barnizado. Es aconsejable hacerlo con una brocha plana, dando pasadas largas. También es aconsejable mezclar el barniz con disolvente, solo un poco, para evitar su dureza, y solo para la primera mano.

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