|
Comprar un lavavajillas conlleva, en la mayoría de los casos, un gasto adicional con el que no siempre se cuenta. Y es que, salvo en las viviendas de reciente construcción, las cocinas no están preparadas para recibir este electrodoméstico. Si no existe instalación, se impone una pequeña obra de fontanería y albañilería y, posiblemente, la reforma de algún mueble. Hay que empezar por conseguir un espacio para colocarlo. Este hueco dependerá del ancho del lavavajillas, que puede ser de 60cm o de 45cm (idénticas prestaciones aunque menor volumen). Respecto a la altura, no hay que preocuparse ya que los aparatos, los muebles de cocina v las encimeras tienen la misma medida, 85 cm. Lo más habitual es conseguirlo quitando las puertas de algún armario. En caso de que el espacio sea más ancho que el aparato, deberás pedirle a un carpintero que te haga unos embellecedores laterales. Algunos de estos electrodomésticos necesitan una toma de agua caliente. Una vez instalado, puedes disimularlo con un panel, siempre que la estructura lo admita. Lo habitual es poner el mismo material y modelo del resto de la cocina, y si ya no lo fabrican, el más parecido posible. Los precios dependen de la calidad. Ahorro energético - Los lavavajillas no gastan demasiada luz, menos incluso que las planchas, por lo que no es necesario que contrates más vatios de los que ya tengas en casa cuando vayas a hacer la instalación.
- Existe una preocupación generalizada (fabricantes y usuarios) por conseguir que los lavaplatos gasten menos energía y menos agua. Por eso, cada vez cuentan con más programas especiales: de media carga, de ahorro eléctrico, rápidos...
- Los que pueden ser conectados a una toma de agua caliente ofrecen la posibilidad de ahorrar aún más gracias a la menor duración de programas y el menor consumo eléctrico.
|