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Llave inglesa

El uso fundamental de la llave inglesa es el de trabajar con tuercas y tornillos de cabeza hexagonal. La diferencia con los alicates, por ejemplo, es que asegura el mejor estado de los elementos. En tanto a las llaves fijas llave inglesa difiere de las llaves fijas en que es graduable, ajustable a las diferentes medidas de los tornillos y las tuercas.

Lo que permite el ajuste de la llave inglesa es contar con una parte móvil, la cual se adapta al tamaño requerido del elemento, al tiempo que cuenta con una parte fija, la cual es lisa para evitar el deterioro en las tuercas o tornillos, como puede suceder con los alicates.

A su vez también hay diferentes tipos de llaves inglesas, ya sea por tamaño como por formas. Están las más antiguas, las cuales se regulaban mediante una cuña y el uso de un martillo para el ajuste de la parte móvil. Las llaves modernas, cuentan con un mecanismo automático de regule.

Características de la herramienta

Como veíamos, la característica esencial de esta llave con respecto a las llaves fijas, está en la posibilidad de ser regulada, y adaptarse a diversos tamaños de tuercas y cabezas de tornillos.

Contar con una llave inglesa nos permite prescindir de un gran número de llaves fijas, pues podemos adaptarla a las eventuales necesidades y tamaños de los elementos. El fin primario de la llave inglesa es el de cumplir un buen espectro de usos con una sola herramienta.

En cuanto a la elaboración de las llaves inglesas, éstas están fabricadas con acero, asegurando fuerza y resistencia. Cuenta con el detalle de tener la boca de la llave levemente sesgada respecto del mango, ayudando así al ajuste de la misma.

Algunas de las variantes de llave inglesa existentes, se encuentran las llave de perro y la llave de grifa.

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