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Pavimentación de suelos regulares

Es frecuente que se tenga que cortar a medida un bloque para delimitar interrupciones en el interior del área que se pavimenta (una tapa de un registro de drenaje, un grifo de paso, una alcantarilla) o para completar el relleno a lo largo de un bordillo.

Es posible marcar con precisión un bloque y cortarlo a la medida con una maceta y un cincel de cantero o de albañil, especialmente del tipo de boca ancha. Una buena opción para este trabajo de albañilería puede consistir en alquilar una máquina hidráulica a guillotina, con lo que se logra un trabajo más cómodo y preciso.

Tener al alcance de la mano la máquina o las herramientas para realizar el corte, para evitar desplazamientos en pleno trabajo. Si se dispone de una máquina, colocarla en el área ya pavimentada descansando sobre un tablero grueso para evitar que los golpes afecten la posición de los adoquines o bloques.

Otra solución es el uso de una máquina desbarbadora o muela, con posibilidad de utilizar discos de por lo menos 200mm de diámetro. Los discos han de ser adecuados para el corte de piedras. Hay que ir con mucho cuidado en su empleo, ya que estas máquinas no están exentas de peligro: usar guantes fuertes y protegerse con gafas. Si el número de bloques a trocear no es muy grande, siempre será posible utilizar simplemente una maceta y un cincel.

Compresión de los bloques o adoquines

Cuando se ha colocado una superficie algo amplia, será necesario comprimir los bloques en el lecho de arena.

Para este trabajo, lo ideal es usar un vibrador provisto de una platina con suela de goma. La máquina estabiliza los bloques en el lecho de arena y obliga a que ésta penetre en las holguras sin dañar el pavimento.

Es esencial un vibrador cuando se trata de asentar un pavimento cuya anchura pase de un metro. En cambio, si se trata de apisonar un escalón u otra superficie reducida, bastará una especie de pisón construido de modo improvisado.

Para acabar, se vierte arena seca y fina sobre el pavimento una vez apisonado, repartiéndola con una escoba por toda la superficie. No estará de más el actuar con el vibrador en algunos puntos para acabar de asentar los bloques en la arena.

Adoquines en áreas pequeñas

Si la superficie a adoquinar es pequeña (caminos estrechos, senderos, márgenes de arriates, etc.), se puede actuar de diferente manera.

Preparar un lecho de arena fina y rociarlo ligeramente con una regadera provista de una alcachofa de agujeros muy pequeños.

Después, se nivelará el lecho y se compactará mediante un tablón grueso y ancho.

Colocar los bloques tal como antes se ha descrito y nivelarlos de uno en uno con una maza o un rollizo de madera.

Volver a regar y esparcir arena entre las juntas para que todo el pavimento quede bien estabilizado y compactado. El pavimento estará ya dispuesto para ser utilizado tan pronto como se haya colocado el último bloque.

Comprobaciones y mantenimiento de los adoquines

Al cabo de algunos meses, comprobar la regularidad de la superficie para identificar si hay algún punto en el que se han producido ligeros socavones. Las zonas irregulares se pueden igualar levantando los bloques afectados y volviendo a colocarlos en un lecho de arena más espeso.

La comprobación se ha de efectuar especialmente después de lluvias fuertes, sobre todo si el área pavimentada tiene una ligera pendiente y el escurrido del agua ha originado un arrastre de la arena.

Un inconveniente habitual es el ocasionado por la hierba que crece entre las juntas. Conviene aplicar desherbantes de modo periódico, ya que si se deja que las hierbas medren, resultará difícil extirparlas y se ocasionarán daños irreparables en la compacidad de los bloques.

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