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Reparación de techos

Ahora le toca el turno a la cubierta del techo, que si es de tejas requiere poco mantenimiento. No obstante deberíamos inspeccionarla por lo menos una vez al año, a efectos de controlar el asiento correcto de las tejas, volver a poner en su lugar las torcidas y desplazadas, y reemplazar las rotas con otras nuevas que, para tal fin, guardaremos en el desván.

Por el lado interior de la cubierta, las juntas longitudinales entre las hiladas de las tejas están cerradas, a veces, con un mortero de cal que tal vez se haya caído y debamos renovarlo. Quizá también haya que renovar o afirmar los ganchos o clavos que sujetan algunos tipos de tejas ligeras a los listones.

El musgo y otras vegetaciones deben eliminarse sin falta, porque las finísimas raíces entran en el material de las tejas y lo destruyen. Asimismo, las ramas de los árboles que, en caso de viento, pueden tocar y dañar la cubierta, deben cortarse.

Al trabajar en el techo piense también en su propia seguridad. Esta supone el uso de zapatos livianos con suela antideslizante, cinturón y cabo de seguridad, y el firme apoyo de una escalera colgada de ganchos metálicos sujetos por debajo de las tejas.

Los techos planos, cubiertos de cartón alquitranado, requieren más trabajo. Ojalá haya tenido usted un buen arquitecto que le haya persuadido de realizar un trabajo de buena calidad, aunque éste fuera caro, y haya dispuesto de un buen operario, capaz de realizarlo correctamente.

Las cubiertas de cartón alquitranado requieren al cabo de unos cinco años de construidas y después cada tres o cuatro, una mano suplementaria de alquitrán aplicable en frío. Esta tarea puede evitarse si la cubierta está protegida por una capa de seis a ocho centímetros de grava gruesa, pues la humedad retenida en ella protege al betún del endurecimiento excesivo producido por los rayos ultravioletas; además, su peso impide que el viento arranque las tiras de cartón y su espesor evita los enfriamientos repentinos (por ejemplo, debido al efecto de tormentas y granizo), que provocan grandes tensiones y, consecuentemente, fisuras en el material.

Con esa capa de protección, cuya cara inferior se incrusta profundamente en el alquitrán, su techo durará diez años más.

Los elementos de cinc

Para terminar con el techo examinaremos los elementos de cinc. Primero debemos quitar de las canaletas las acumulaciones de polvo y hojas, pues el lodo, generalmente húmedo; destruye el cinc y suele tapar los desagües. En las regiones frías, además, las canaletas se deforman por el peso de las masas de nieve y hielo deslizadas desde el techo, de ganchos modo que el agua del tejado ya no llega a los caños de bajada, sino que desborda en algún lugar y da contra el frente de la casa. Esto debe solucionarse doblando nuevamente hacia arriba los ganchos de soporte, y ajustando la canaleta en la posición correcta.

Allí donde el agua de lluvia entra en el desagüe ubicado bajo el piso, el caño de bajada tiene un tubo o caja de hierro fundido provisto, por lo general, de una tapa de registro o abertura para la limpieza. Cuando se produce una obstrucción se quita la tapa y se limpia el caño introduciendo una espiral de alambre o, en los casos más graves, una manguera, para eliminar el bloqueo con un fuerte chorro de agua.

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