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Revestimiento de pisos y paredes

Entre los materiales elegidos para revestimientos, el cerámico es uno de los más usados en la actualidad dentro del ámbito de la cocina. Para los pisos se utilizan cerámicos esmaltados y los cerámicos rojos. Dentro de los esmaltados deben emplearse las variantes más resistentes, es decir aquellas fabricadas para "tránsito medio" y "tránsito liviano", que algunas firmas codifican como 3 y 4, respectivamente. En los últimos tiempos han comenzado a fabricarse los cerámicos esmaltados "monocción", donde el esmalte queda integrado al cerámico; evita el temprano deterioro del brillo y asegura una mayor durabilidad que el resto. La tendencia actual se inclina por los esmaltes medios, es decir los semimate. El mantenimiento es relativamente sencillo, un trapo con agua y detergente los dejan impecables.

Cerámico rojo

El cerámico rojo, por su parte, presenta una mayor durabilidad frente a los esmaltados; se mantienen diariamente con un trapo húmedo y detergente y periódicamente con cera. Una vez colocados deben ser curados. E1 procedimiento consiste en lavarlos con ácido muriático diluido al 10 por ciento para eliminar el afloramiento de las sales propias del cerámico. Se deja actuar el ácido entre media y una hora y luego se procede a lavar los pisos, oreándolos 24 horas o más si el clima es demasiado húmedo. Cuando estén bien secos, se aplican los productos de color y brillo que habitualmente se utilizan en las viviendas. Todo el proceso se debe realizar con sumo cuidado ya que el ácido muriático es sumamente tóxico y produce quemaduras en la piel si no se lo manipula con la adecuada protección.

Cerámico con piezas de madera dura

Para las cocinas grandes con amoblamientos rústicos se aconsejan los pisos de cerámico acompañados con piezas de madera dura (generalmente algarrobo, viraró o lapacho), formando esquemas geométricos. En tanto los presupuestos más ajustados podrán optar por los baldosones cerámicos que, si bien poseen un rendimiento similar al anterior, presentan una terminación mucho más rústica. Son ideales para las cocinas de campo y se colocan con junta abierta empastinada.

Revestimiento de paredes

Para las paredes existe una infinidad de variantes en cuanto a diseño y color; algunas marcas poseen líneas piso-pared especialmente diseñadas para un mismo ambiente. Otra variante es la combinación azulejo cerámico que permite la realización de guardas. Si bien ambos son cerámicos, el azulejo presenta un espesor mucho menor y por lo tanto es menos resistente. Si bien hoy existen azulejos lisos, decorados y texturados, la variedad en cerámico es mucho mayor en cuanto a diseños se refiere. Además mientras en azulejos sólo se fabrica una sola medida: el típico 15 por 15, en cerámicos la variedad es mucho mayor.

Con respecto a los mosaicos graníticos estos presentan costos mucho más altos ya que una vez colocados requieren ser pulidos en obra; luego su mantenimiento es similar al de los pisos cerámicos. Son casi "eternos" y su aspecto permanece inalterable siempre. En ambientes grandes la combinación blanca y negra es la preferida.

Pisos de madera

Los pisos de madera no son recomendables para la cocina ya que los elementos que allí se manipulan (especialmente agua y grasas) deterioran la madera con facilidad v resultan difíciles de limpiar y mantener sin manchas. El plastificado en estos ambientes tampoco resulta una solución práctica y duradera. Por estas razones menos recomendable aún resulta para el revestimiento de las paredes.

La pintura tampoco es el elemento ideal para estos ambientes, pero si desea emplearla opte por las que se emplean para pintar exteriores, cuya resistencia es superior. Para las zonas de comer las recomendaciones son idénticas, aunque se permiten ciertas licencias. Si decide pintar, no se olvide de aplicar listones de madera en las zonas demasiado expuestas, sin embargo deberá tener en cuenta que la renovación será frecuente porque se deteriora rápidamente.

En cuanto a los revestimientos en madera puede optar por las de carácter duro o las blandas. Las primeras son oscuras y poco nudosas, pero muy resistentes. Las blandas, más frágiles, presentan una coloración clara y un aspecto sumamente nudoso. Los empapelados están prohibidísimos para el sector de cocina, sin embargo podrá utilizarlos en las zonas menos expuestas del comedor diario. Deberá elegir papeles vinílicos o vinilizados. Los primeros poseen una cubierta de tela vinílica son más resistentes y soportan el lavado diario con detergentes. En los segundos la protección del papel consiste en un acabado vinílico, son más delicados y de carácter semilavables, sólo con jabones suaves.

Los diseños son infinitos, desde motivos liberty, campestres, rayados, floreados, hasta los más modernos que presentan motivos búlgaros y de arabescos. La tendencia apunta hacia los colores mate oscuros como verde, bordó y azul. Algunos se comercializan con el diseño preparado que consiste en la combinación de dos papeles distintos con una guarda intermedia. Dentro de los papeles, la última novedad son las telas vinílicas texturadas, sumamente resistentes.

La colocación del papel debe realizarse sobre una superficie lisa y firme, por eso se recomienda un lijado previo, suave, si la pintura es mate y se encuentra bien adherida, y más intensa si se trata de una base brillosa o a punto de descascararse. En esta situación deberá extraer toda la pintura y dejar la pared, con el yeso o la cal a la vista. Recuerde que si existen huecos deberán ser enduidos para lograr un aspecto uniforme antes de colocar el papel base. Luego de 24 horas se coloca el papel vinílico o el vinilizado. A modo de dato, tenga en cuenta que cada rollo de papel contiene cinco metros, mientras que los de las guardas son de diez metros. El rendimiento por lo general alcanza los 8 a 10 años.

Para zonas alejadas del calor es posible emplear Corlok, un revestimiento fácil de limpiar y resistente al agua. Se lo puede elegir de aspecto similar al de la madera.

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