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Los niños y el bricolaje

Cada vez que nos ponemos a realizar un trabajo en casa, sin que nadie los convoque aparecen los niños ofreciendo sus servicios. Los argumentos para el rechazo son casi siempre los mismos: que no saben, que no pueden, que se ensuciarán. Y todos son verdaderos casi siempre. El que se quede con la validez de estos argumentos logrará a la larga tener un chico retraído, no partícipe en las tareas hogareñas, desconocedor de técnicas elementales para solucionar cualquier emergencia del hogar y al que se le aplicará el dicho de "no sabe clavar un clavo". Por esto es que afirmamos que la integración de los niños y el bricolaje es fundamental.

Al no sabe, hay que oponer un: decidido, es hora de que vayas aprendiendo!!

Al no puede, habrá que asignarle tareas donde llegue su esfuerzo.

Y al se ensuciará, se lo combate con un simple delantal o ropita en desuso.

Si superamos esto, veremos en corto plazo algunos resultados más allá del simple aprendizaje de una técnica de bricolaje. Por ejemplo: mayor participación en los problemas de la familia, incremento del sentido de la responsabilidad, atenuación de hábitos sedentarios como pasarse las horas frente al televisor. Hasta el carácter sufrirá modificaciones: el niño se alegrará cuando vea el trabajo terminado y padres orgullosos lo comenten con vecinos y parientes.

¿Cómo desarrollar la habilidad manual del niño?

La propuesta inicial es un trabajo sencillo donde se mezcla el desarrollo de la habilidad manual con la creatividad artística, se logra una interacción de los niños con el bricolaje. El esgrafiado es una técnica decorativa originaria de Europa y con unos cuantos siglos de historia. Con ella se ornamentaron muebles, marcos de cuadros, jarrones, vasijas y hasta frentes de edificios.

La técnica consistía básicamente en superponer dos capas de pintura de distinta preparación y adherencia. Una vez seca, la superior era arrancada en parte, mediante un punzón llamado esgrafo. De ahí su nombre. Para realizar el esgrafiado que proponemos hacen falta pocos elementos y que son habituales en las tareas escolares.

¿Cómo realizar este trabajo de bricolaje infantil?

  1. Materiales: Un surtido de lápices de cera de colores vivos, una hoja de papel de dibujo tipo Canson o similar, pincel de dibujo, tinta china.
  2. La hoja se tachona (cuanto mayor sea la variedad de colores, más espectacular el resultado) buscando que la cera quede bien adherida al papel, pintando con fuerza y tratando de que la superficie blanca quede bien cubierta.
  3. Al ir raspando con el punzón los colores de abajo irán apareciendo mágicamente, agregando a la creatividad de cada uno ese toque inesperado.
  4. Así quedaron después de aplicada la tinta china. Antes conviene pasar la mano con un poquito de talco sobre el papel encerado a fin de que se atenúe la grasitud de los lápices y la tinta china no se ponga rebelde y no quiera pintar parejo. Es importante que el papel quede totalmente negro.
  5. En la foto también se ven los punzones. Alfileres, clavos, y hasta un trozo de alambre los reemplazan sin dificultad. Con un manguito de madera se facilitará el manejo. Convendrá enmarcarlo y colgarlo.

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