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Persianas enrollables

Actualmente, las persianas enrollables de tipo americano son las más utilizadas. La posibilidad de accionarlas desde el interior fue el motivo principal para que desbancara a las de tablitas, más conocidas como "persiana verde" debido al color en que solían ser pintadas desde el tiempo de la Colonia.

Está formada por una serie de tablas horizontales unidas entre sí por unos ganchitos metálicos que permiten un cierto juego entre una y otra. Esta característica facilita tanto el enrollamiento, como formar una superficie continua. También mantener una separación que dé paso al aire y la luz, en caso de necesidad.

¿Cómo cambiar una varilla rota de la persiana?

Localizar la varilla estropeada no será difícil, ya que la persiana se descolgará a lo largo de la guía, quedando partida en dos. O cuanto menos, muy caída de un lado.

Sustituir una varilla es un simple trabajo de bricolaje. Lo primero que tenemos que hacer es encontrar una del mismo tamaño. Si fuera más larga, bastará con cortarla hasta obtener la dimensión requerida. Ahora tenemos que llegar hasta la varilla defectuosa. Para ello, quitaremos los tornillos que sujetan al taparrollos y descolgaremos el resto de la persiana desatando o desatornillando las cintas que la unen al tambor.

Al quitar el tambor, evitaremos que la correa se suelte entera si colocamos un destornillador, o cualquier objeto que haga de cuña, justo en la ranura de entrada. Así, quedará frenada.

Ahora tiramos de la cortina hacia arriba y la vamos dejando caer hacia nosotros hasta que salga del riel la varilla rota. La retiramos deslizándola sobre la de abajo, y colocamos la nueva mediante un proceso inverso o sea, enhebrándola entre la superior y la inferior.

Así, unimos el resto de varillas que habían quedado por encima de la rotura, y que tuvimos que sacar del carril para trabajar. Esto es aplicable a las persianas enrollables de varillas plásticas. Las de madera vienen unidas por dos o más ganchos de alambre.

Fácilmente se abren con una pinza y se desprenden los pedazos de la varilla rota. Se enhebra por la parte superior y luego se junta con la última varilla de abajo y se cierran los ganchos, tal como estaban al principio. El alambre suele ser acerado y cuesta un poco volverlo a su posición pero prensando con fuerza, justo en la curva volverá a su sitio.

Dejamos caer toda la persiana en el riel y volvemos a atornillar la cinta al tambor. Para evitar que se descentre, golpeamos suavemente en cada extremo hasta que todas las varillas estén completamente alineadas. De no ser así, corremos el riesgo de que se enganchen continuamente. Por otra parte, si queremos aliviar el rodamiento podemos aplicar unas gotas de aceite en cada extremo del eje del tambor. Finalmente, ponemos el taparrollos. Para que esta labor sea más fácil, lo presentamos v colocamos un tornillo en cada orificio, de modo que al atornillar no tengamos que estar buscando que coincidan los agujeros. Se ajusta parejo y suave mientras se va centrando para que quede tal como estaba.

Problemas con las varillas de las persianas enrollables

En algunas ocasiones, la persiana sube más de la cuenta y descarrila. Luego no puede bajar. Esto no se debe a un problema de las varillas, sino a los topes que lleva en la parte inferior.

Si éstos no sobresalen lo suficiente, permitirán que la persiana se introduzca en la parte hueca de la pared. Para repararlo, bastará con sustituirlos por otros más grandes o suplementarios.

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