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Seguridad en la cocina

Tome artefactos que producen calor, electricidad, superficies resbaladizas, utensilios afilados y un piso liso, agregue agua y tendrá una cocina lista para funcionar eficazmente. Y también peligrosa. El inconveniente es que muchas veces los problemas de seguridad se pierden en la elección de diseños y materiales modernísimos y deslumbrantes o se pone más atención al estilo que al uso de un ambiente que debería ser básicamente funcional.

Y es más importante aún si en la casa hay chicos pequeños cuyas maniobras rápidas e impredecibles y su curiosidad los hace blanco fácil de muchos riesgos. También existen problemas si los habitantes de la casa son ancianos y tienen dificultades para desplazarse, o ya no lo hacen con tanta destreza.

Disponibilidad de espacio

Un diseño de cocina eficaz comienza con el planeamiento del espacio suficiente para que una persona pueda moverse cómodamente mientras trabaja, sobre todo alrededor de la cocina. Un espacio abundante (o por lo menos amplio) reduce la posibilidad de accidentes, ya que a menudo la gente amontona todos los artefactos de los que dispone sin dejar espacio para usarlos con comodidad.

Por ejemplo, si no se deja un espacio de mesada al lado de la cocina o si la superficie no es resistente al calor habrá más posibilidades de quemaduras o accidentes. Sería ideal que en ambos lados de la superficie de la cocina hubiera por lo menos un lugar de apoyo de unos treinta centímetros.

El horno también requiere cuidado: si la puerta se abre sobre un pasillo es facilísimo quemarse con el borde caliente, y si no cuenta con un espacio de apoyo cercano habrá que llevar recipientes muy calientes a lugares lejanos. Si el anafe está separado del horno, que está empotrado en la pared, este no debe estar a una altura excesiva: puede ocurrir que la comida se vuelque al colocar el recipiente que la contiene dentro del horno.

También el horno de microondas necesita que lo instalen cuidadosamente para evitar problemas (sobre todo porque lo usan también los chicos). Además del sitio adecuado hay que tener en cuenta los utensilios necesarios y los recipientes y mantenerlos en las cercanías. Si el artefacto no cierra perfectamente también es riesgoso (para lo cual hay que mantener las cerraduras en buen estado). Y recordar que aunque el horno no esté caliente, la comida sí.

Gabinetes y mesadas

Las mesadas demasiado pequeñas resultan incomodas y también son peligrosas. Una mesada muy angosta, rodeada por gabinetes altos, no deja suficiente espacio para picar alimentos con facilidad, y cuando la cocina tiene forma de pasillo o incluye una isla, si el espacio transitable es menor de 0.90 m, será más frecuente que se obstruya o que se produzcan choques.

Algunos optan por aprovechar las alturas para las alacenas que, finalmente, proveen espacio extra de almacenamiento, pero a las cuales sólo se accede subiéndose a un banco o a una escalera. Razón por la cual allí deberán colocarse sólo utensilios que haya que emplear de vez en cuando.

En algunos casos las medidas estándar de los gabinetes no resultan adecuadas para la- altura de las personas que trabajarán en la cocina y conviene, entonces, prever la instalación de alacenas más baja o hacer más altos los muebles bajo mesada. No conviene usar sillas para alcanzar elementos ubicados en estantes muy altos ya que tienden a resbalarse: son más seguras las escaleras (que plegadas ocupan poco espacio).

La manera de llenar los armarios es igualmente importante, sobre todo si en la casa hay chicos pequeños. Si para alcanzar la vajilla para poner la mesa se deben trepar a una silla o a una mesada los accidentes no tardarán en producirse. Ubicar platos y vasos en las alacenas inferiores es más seguro y accesible. Sin embargo, ese lugar elegido normalmente para guardar limpiadores, detergentes y otros productos (como insecticidas de cierto (riesgo) es el menos adecuado para hacerlo. Al respecto conviene recordar que no se deben guardar nunca sustancias tóxicas en los gabinetes que almacenan comida.

Las galletitas o dulces no se deberían guardar en alacenas altas que puedan tentar a los chicos a subir a la mesada para alcanzarlos. A los gabinetes bajo mesada se les puede colocar trabas, pero esto no significa que se pueda olvidar la supervisión: todavía no hay cerraduras a prueba de chicos.

Los cuchillos colocados en artefactos imantados sobre las mesadas son demasiado accesibles y deberían guardarse en un cajón con cerradura. Los cuchillos más afilados no deben mezclarse con otros utensilios ya que pueden lastimar hasta a los adultos que buscan otro útil cualquiera.

Las mesadas también merecen ciertos cuidados: conviene evitar los bordes puntiagudos sobre todo si hay chicos pequeños (a quienes les suelen llegar justo a la altura de la cabeza). Es preferible diseñar los muebles con esquinas redondeadas.

Artefactos luminosos y revestimientos

Al elegir un piso para la cocina conviene que la superficie sea antideslizante. Por otro lado, los pisos cerámicos suelen resultar duros y cansadores al final del día. La luz es fundamental, sobre todo en el área en que se preparan los alimentos o se usan los electrodomésticos. Si la cocina va a ser usada por personas mayores conviene hacerla más fuerte en el área de trabajo. De ser posible, la cocina debe contar con luz natural. La iluminación central (por medio de artefactos que permiten instalar tubos fluorescentes) tiene desventajas, por no servir para trabajar con seguridad ya que la sombra de quien cocina impide una visión correcta. Es por eso que hay, que iluminar directamente la mesada. Para mejorar la seguridad, un cortacorriente se aconseja en todos los casos.

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