Formones

Uso y características de los formones

Por lo que se refiere a la hoja, las antiguas herramientas solían tener una sección rectangular tanto en el caso de los formones como en el de los escoplos. En cambio, hoy día la mayoría de los formones presentan una sección en forma más bien trapezoidal, para permitir un acceso más efectivo a los rincones. La hoja de acero puede adelgazarse en forma de punta para entrar en el mango o bien prolongarse hasta el otro extremo de su boca, formando parte integral del ánima del mango. De esta manera la herramienta resulta mucho más robusta y capaz de aguantar los impactos que sufrirá en el extremo del mango.

Pese a la capacidad de resistir impactos de material duro, lo más correcto continúa siendo golpear, cuando ello se requiere, con una maza de madera o de material plástico semiduro (nylon u otro semejante) en vez de utilizar el cotillo de acero de un martillo. El formón debe ser utilizado exclusivamente para el fin con el que ha sido concebido, es decir, como herramienta de corte y de arranque de material blando; nunca deberá usarse, aunque la resistencia y el grosor de la hoja lo permitan, para otros fines como puede ser el apalancado. Hay que tener en cuenta que, precisamente para satisfacer un buen corte, el acero de los formones es de una aleación especial que lo hace sumamente frágil a la tracción, además de que el requerimiento de templado hace que la citada hoja resulte muy vulnerable a este tipo de esfuerzo.

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Magic Show de 6 piezas de talla de madera de la mano del sistema de herramienta de la carpintería Cincel Profesional formones TO154
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Juego básico de formones para trabajar la madera.

Juego de formones con mango de madera

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El afilado de los formones

Conviene que el formón esté afilado correctamente para su buen uso y eficacia. Con un formón embotado y de corte mellado jamás se conseguirá un labrado correcto. Esta misma razón aconseja tener siempre a punto de afilado la herramienta, cuya boca cortante ha de estar protegida con un material que no solamente defienda el filo, sino que también impida un accidente al recurrir a él para un trabajo. Existen unas vainas de material plástico que permiten proteger dichas bocas y que al propio tiempo están dotadas con una anilla o agujero que facilita el colgado de la herramienta y su conservación en orden.

Normalmente los formones se venden hoy día perfectamente afilados. Antiguamente ello no era así y se requería llevar a cabo el afilado, labor delicada que, salvo si se posee una buena experiencia, no se consigue correctamente. En el caso de tener que afilar un formón o un escoplo nuevos, o reafilarlos porque han recibido daños importantes, lo aconsejable es dejar este trabajo a un profesional. Otra cosa es mantener en uso el afilado después de cada trabajo, cosa que cualquier aficionado podrá hacer con las piedras de amolar y pulir. En principio, después de un trabajo no debería guardarse ningún formón o escoplo sin repasar el afilado, con el fin de tenerlos a punto cuando sea necesario usarlos de nuevo.

La anchura de la boca del formón deberá ser la que corresponda más en medida al labrado que se tiene que efectuar. Es algo semejante a lo que ocurre con las bocas de los destornilladores. Un formón de boca estrecha para vaciar una ranura o un rebajo ancho puede evitar que se consiga la planitud correcta en el fondo del labrado. Cuando se opera con un formón, escoplo o gubia, hay que asegurar bien la pieza que se va a labrar para poder operar libremente con ambas manos. No hay que retener nunca la pieza con una mano y actuar con la herramienta en la otra mano, y mucho menos colocando frente a la dirección de ataque de la herramienta la mano que retiene la pieza. En caso de que se incurra en este defecto operativo, hay muchas probabilidades de que se produzcan accidentes.

Herramienta segura

Si mantenemos los formones con sus protectores de plástico logramos tenerlos siempre en condiciones de afilado y sin que el filo pueda resultar afectado por la herrumbre, además evitar posibles accidentes al buscar o tomar la herramienta del sitio en que se halle. Algunos protectores disponen de un ojal que permite suspender de una alcayata la herramienta en el panel de instrumentos.

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